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INTERNET PUEDE NO SER LO QUE ES HOY

Desde 2015 convivimos con un  conjunto de pautas aprobadas en 2015, que conocemos como la Neutralidad de la Red,  con el fin de impedir que los proveedores de Internet puedan segregar el tráfico que circula por sus redes y, por lo tanto, favorecer ciertos contenidos por sobre otros ya sea por razones económicas o políticas.
El concepto Neutralidad de Red se refiere a un acuerdo implícito entre los agentes que componen Internet, donde  todas las conexiones IP se valoran como iguales.
Este principio ha permitido que la red sea abierta, plural, democrática y participativa, por lo que claramente la Neutralidad de Red tiene implicaciones sociales, económicas, culturales, políticas y éticas. De esta forma se le impide a  los proveedores de servicios de telecomunicaciones puedan privilegiar  un servicio sobre otro.
Hace pocos días, la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos, aprobó la propuesta presentada por su presidente Ajit Paid de revocar  esta política regulatoria y otorgarles libertad  a los proveedores de telecomunicaciones para que puedan manipular y restringir los servicios en Internet.
Al romperse la neutralidad, un operador privado, puede impedir a determinados contenidos en la red transitar o limitar su capacidad de carga o restringir su velocidad, favoreciendo a algunos o perjudicando a otros.
De esta forma  las compañías que ofrecen servicios de internet pueden considerar dar prioridad a unas plataformas sobre otras, independientemente de cuál sea el contenido en cuestión, y afectar de esa forma empresas de contenidos  que ofrecen películas y series de televisión, como Netflix o HBO, por ejemplo.
Así, queda en manos de las empresas proveedoras de internet de Estados Unidos el determinar si cobrarán un precio diferenciado en función de los contenidos, o un abono diferencial para acceder con mayor velocidad a ciertas páginas o aplicaciones que requieran más ancho de banda, como Netflix, Youtube o servicios de streaming similares.
Si bien este riesgo por ahora solo es inminente en Estados Unidos existe todavía la esperanza de que alguna de las altas cortes del poder judicial atienda alguna de las demandas presentadas por ciudadanos y organizaciones, o incluso lleguen a declarar inconstitucional la decisión.
En el caso de América Latina, la tradición histórica de respeto por la neutralidad tecnológica y de red, se convierte en una protección efectiva en la región.
En nuestro país específicamente, la Neutralidad de la Red está reconocida por la Ley Argentina Digital, sancionada en 2014, que en su artículo 56 garantiza a cada usuario "el derecho a acceder, utilizar, enviar, recibir u ofrecer cualquier contenido, aplicación, servicio o protocolo a través de Internet sin ningún tipo de restricción, discriminación, distinción, bloqueo, interferencia, entorpecimiento o degradación".
Por su parte, el artículo 57 prohíbe "fijar el precio de acceso a Internet en virtud de los contenidos, servicios, protocolos o aplicaciones que vayan a ser utilizados u ofrecidos a través de los respectivos contratos".
En el caso de las empresas de telecomunicaciones en América Latina, se puede suponer a priori que esta decisión de la FCC es favorable, pero dependen de las grandes corporaciones norteamericanas que controlan la mayoría del tráfico.
Así, las empresa de telecomunicaciones latinoamericanas pueden a mediano plazo ocupar un mero lugar de  revendedores que afectará su rentabilidad y autonomía y que puede afectar sensiblemente el crecimiento en la conectividad y la eficiencia en el servicio.
Lo ocurrido esta semana en Estados Unidos atenta contra un principio global sobre el cual se fundó Internet. Veremos cómo continúa la historia.

 

Contacto: Claudio.Alvarez@UAI.edu.ar